Las consecuencias de la exposición prolongada al sol, las picaduras de medusas y las lesiones medulares asociadas a las zambullidas son algunos de los principales riesgos para la salud asociados a las vacaciones de verano. En el inicio del periodo estival en España, el Ministerio de Sanidad y Política Social recuerda, como cada año, una serie de recomendaciones para prevenir, en lo posible, este tipo de lesiones.
No lanzarse al agua en zonas desconocidas, evitar el consumo de alcohol antes de bañarse, vigilar especialmente a los niños durante el baño, no exponerse al sol en las horas centrales del día, proteger especialmente la cabeza y los ojos, utilizar cremas protectoras y limpiar con agua salada las picaduras de medusas figuran entre los principales consejos que se ofrecen para este periodo estival.
Desde el Ministerio de Sanidad y Política Social se quiere incidir en la importancia de concienciar a la población de la necesidad de prevenir los efectos que las altas temperaturas pueden tener sobre su salud. Dado que la mejor defensa es la prevención se señalan una serie consejos útiles y recomendaciones para que la población pueda hacer frente en las mejores condiciones posibles a los efectos de los excesos de temperaturas:
Por otra parte, durante el verano, es cuando más actividades desarrollamos al aire libre pero también es la época en la que los rayos del sol son más dañinos, ya que inciden en la Tierra de forma más perpendicular. Nuestra piel es en esta época muy vulnerable a la exposición solar, por lo que una adecuada protección es fundamental para evitar daños sobre la salud, sobre todo porque los efectos negativos de la exposición prolongada al sol son acumulativos.
Algunas de estas consecuencias son quemaduras, insolaciones, afecciones oculares, alteraciones del sistema inmunitario o el envejecimiento cutáneo prematuro. El aumento del cáncer de piel (carcinoma y melanoma maligno) en los últimos años es un claro indicativo de los peligros que comportan estas radiaciones cuando no se toman las debidas medidas de precaución.
No obstante, la mayoría de los efectos adversos de la exposición al sol son evitables siguiendo unos sencillos consejos que recomiendan el Ministerio de Sanidad y Consumo y las organizaciones especializadas:
Con la llegada del calor una de las medidas que se utilizan para refrescarnos son los baños en aguas recreativas, incluyendo las aguas costeras (playas), los lagos y ríos de agua dulce y las piscinas. Los riesgos para la salud asociados con baños en las aguas recreativas pueden minimizarse con conductas seguras y sencillas precauciones.
Los riesgos para la salud más importantes en las aguas recreativas son los ahogamientos y las lesiones por impactos, especialmente las lesiones en la cabeza y en la columna vertebral.
Una persona puede ahogarse si queda atrapada en una marea o corriente rápida, si una marea alta le cierra el paso, al caer por la borda de un barco, si es atrapada por obstáculos sumergidos o se queda dormida sobre un colchón hinchable mientras se adentra en el mar.
En las piscinas los ahogamientos pueden deberse a accidentes al tirarse al agua de cabeza y perder el conocimiento por el impacto. Si el agua está turbia puede ser difícil ver a los nadadores u obstáculos sumergidos, lo que incrementa las probabilidades de un accidente en el agua. Los niños pueden ahogarse en muy poco tiempo y en una cantidad relativamente pequeña de agua. El factor que contribuye con más frecuencia a que los niños se ahoguen es la falta de supervisión por los adultos. Los niños en o cerca del agua deben estar bajo una constante supervisión de los adultos.
Las lesiones por impacto son normalmente resultado de accidentes de buceo, especialmente por bucear en aguas poco profundas y/o tropezar con obstáculos bajo el agua. El agua puede parecer más profunda de lo que en realidad es. El impacto contra una superficie dura puede producir lesiones en la cabeza y/o en la columna vertebral. Las lesiones en la médula espinal pueden dar lugar a diversos grados de paraplejía o tetraplejía.
A la hora del baño, es aconsejable evitar los riesgos que representan las zambullidas, que provocan cada año más de un 5% de las lesiones medulares que se registran en nuestro país, sobre todo en niños y adolescentes: entre un 80% y un 90% de los afectados por estos accidentes tienen entre 15 y 25 años. Los expertos recomiendan sencillos consejos que minimizan este peligro:
También en las piscinas deben tomarse precauciones higiénicas adicionales, como ducharse antes de entrar al agua (incluso los niños) para impedir el contagio de enfermedades infecciosas, y se debe usar calzado de goma en las duchas para evitar afecciones por hongos, como el pie de atleta.
En general, también hay que ser precavidos con los cortes de digestión. Lo más recomendable es ducharse antes de introducirse en el agua para facilitar la aclimatación térmica del organismo que evitará cortes de digestión y otras complicaciones.
En los últimos años y en determinadas épocas, en algunas costas de nuestro litoral se está produciendo la llegada de numerosas poblaciones de medusas, que son arrastradas por las corrientes marinas. Esto puede llegar a alterar o incluso impedir, en algunos casos, los paseos o los baños en las playas afectadas.
Las medusas tienen unas células urticantes, que contienen en su interior veneno, cuando lo liberan lo hacen para defenderse de algún peligro o para capturar presas. Por norma general, la mayoría de los incidentes ocurren por contacto accidental con las medusas en el baño, al ser pisadas o al ser manipuladas, generalmente por los niños.
Aunque siempre hay excepciones, las picaduras de las medusas no suelen ser graves, generalmente suele estar relacionado con la especie. El contacto con medusas, vivas, muertas o con restos de ellas se caracteriza por dolor y/o un picor intenso e inmediato en la zona afectada, pudiendo aparecer reacciones locales con enrojecimiento, inflamación y vesículas pequeñas entre otros, más rara es la sintomatología de carácter general como náuseas, vómitos y calambres musculares. Los casos más graves pueden presentar pérdida de conciencia con el consecuente riesgo de ahogarse.
Las personas que hayan tenido contacto previo, pueden estar sensibilizadas y una segunda picadura puede producir una reacción más severa. Deberán tener especial cuidado las personas con un historial de alergias así como las personas con problemas cardíacos. Se debe extremar la vigilancia a los niños pequeños.
Además de los bañistas de las playas, también pueden verse afectados los submarinistas así como los trabajadores del mar. Se recomienda precaución, ya que el mayor riesgo es no tener conciencia del peligro que puede suponer el contacto con estos animales invertebrados.
Si ha sido picado o ha tocado una medusa conviene seguir los siguientes consejos:
También se señalan una serie de consejos y recomendaciones útiles si hay un gran número de medusas en las zonas de baño:
Cuando las medusas aparecen en las playas la mejor precaución es permanecer fuera del agua.
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