Demasiado a menudo, la seguridad vial se considera un asunto de política de transporte, no un problema de salud pública, y los traumatismos por accidentes de tránsito se califican sólo de accidentes, aunque la mayoría de ellos se podrían prevenir. En consecuencia, muchos países se esfuerzan mucho menos en comprender y prevenir los traumatismos por accidentes de tránsito que en comprender y prevenir enfermedades que son menos dañinas.
Cada día, hasta 140 000 personas se lesionan en las carreteras y calles del mundo. Más de 3 000 mueren, y unas 15 000 quedan discapacitadas de por vida. Las familias, amigos, vecinos y compañeros de clase o de trabajo de esas víctimas también resultan afectados, emocionalmente o de otras formas. Las familias tienen que luchar contra la pobreza si pierden a uno de sus sostenes, o tienen que afrontar el gasto suplementario de atender a un miembro discapacitado.
Las cifras son alarmantes, y aún lo son más las tendencias observadas. Si persisten, en 2020 el número de personas muertas o discapacitadas cada día en las carreteras y calles del mundo habrá crecido más del 60%, con lo que los traumatismos por accidentes de tránsito se habrán convertido en un factor principal de la carga mundial de morbilidad y de lesiones. Esa carga pesa mucho más en los países de ingresos bajos y medios: en la actualidad registran el 90% de las muertes y discapacidades causadas por los accidentes de tránsito, y pronto ese porcentaje habrá ascendido hasta el 95%.
El Día Mundial de la Salud 2004 ofrecerá la ocasión de centrar la atención del mundo en ese gravísimo problema de salud pública, que crece a gran velocidad. Hemos elegido para ese Día el lema "La seguridad vial no es accidental". Transmite una gran verdad, y un mensaje de esperanza: los traumatismos por accidentes de tránsito se pueden prevenir... siempre y cuando se reconozca que constituyen un grave problema de salud pública y los gobiernos y otras instancias adopten las medidas necesarias para prevenirlos.
Los países de ingresos altos fueron quienes primero se motorizaron, y han sido los primeros en aprender que los viajes motorizados, que pueden ser muy beneficiosos, pueden también ocasionar mucho daño cuando no se otorga a la seguridad la más alta consideración. Los países que más éxito han tenido en la reducción de los daños son los que han reunido a muchas instancias distintas, desde la administración pública y la sociedad civil hasta el sector industrial, en programas coordinados de investigación, desarrollo y aplicación en materia de seguridad vial. En la actualidad, algunos de los países más motorizados registran también las tasas más bajas de muertes por accidentes de tránsito, menos de 6,0 por 100 000 habitantes al año, con tendencia a disminuir. Frente a ello, otros muchos países registran tasas superiores a 28,0 por 100 000 habitantes.
Esperamos que, junto con sus colegas, se una a la Organización Mundial de la Salud en la celebración del Día Mundial de la Salud 2004. El objeto del presente folleto es proporcionarle información general acerca de los traumatismos por accidentes de tránsito y su prevención, para alentarle a que se plantee el modo de utilizar el Día Mundial de la Salud para sensibilizar y promover actividades de prevención de esos traumatismos durante los próximos meses y años. Estoy persuadido de que si actuamos ahora, y lo hacemos de consuno, podremos invertir las tendencias actuales e impedir que millones de adultos y niños queden discapacitados o pierdan la vida de aquí a 2020, y otros muchos millones más en los años siguientes
Todos los años, generalmente el 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra un acontecimiento para conmemorar el aniversario de su fundación en 1946. Cada año, ese acontecimiento se dedica a un aspecto concreto de la salud, con el fin de sensibilizar a la población, fomentar su conocimiento, análisis y debate, e impulsar medidas que permitan abordar el problema mediante la prevención o el tratamiento.
Los profesionales sanitarios locales, nacionales e internacionales están siempre invitados a participar, del mismo modo que lo está cualquier otra persona, desde el niño más pequeño hasta los más altos funcionarios estatales, la sociedad civil, la industria y las entidades de desarrollo internacional. Todo el mundo puede contribuir de forma importante al Día Mundial de la Salud y a su objetivo: promover la salud.
El Día Mundial de la Salud 2004 está dedicado a los traumatismos por accidentes de tráfico y a las medidas para prevenirlos.El lema de este día es "La seguridad vial no es accidental". La seguridad vial no es algo que ocurra por accidente, sino que exige el esfuerzo expreso de la administración pública y de sus numerosos colaboradores
El presente folleto ofrece información general sobre los traumatismos por accidentes de tráfico en todo el mundo y sobre su prevención. En él se le invita a dos cosas: en primer lugar, a que reflexione sobre esas cuestiones con relación al ámbito en que usted o su organización desarrollan su actividad: vecinal, comunitario, regional, nacional, internacional o mundial; en segundo lugar, a que piense en las actividades que usted o sus colegas podrían organizar con el fin de informar, atraer e inspirar a la población, para que promuevan activamente la seguridad vial tanto en el Día Mundial de la Salud 2004 como con posterioridad
La primera muerte por accidente de tráfico en el mundo
El 17 de agosto de 1896, Bridget Driscoll, una mujer de 44 años, madre de dos hijos, se convirtió en la primera víctima mortal de un accidente de tráfico. Ella y su hija adolescente iban de camino a un espectáculo de baile en el Crystal Palace de Londres, cuando Bridget fue arrollada por un coche al atravesar los jardines del palacio. El coche iba "a gran velocidad" afirmó un testigo. Posiblemente fuera a 12,8 km/h, cuando no debía ir a más de 6,4 km/h. El conductor era un joven que ofrecía paseos en coche para mostrar el nuevo invento, y, según algunos testigos, estaba tratando de impresionar a una joven pasajera. En la investigación, el funcionario encargado afirmó: "Esto no debe volver a ocurrir nunca más."
Fuente: World's first road death. Londres,
Roadpeace.(http://www.roadpeace.org/articles/WorldFirstDeath.html
,
consultada el 11 de diciembre de 2003).
Como es bien sabido, los vehículos de motor se pusieron de moda rápidamente, y pasaron de ser un lujo de unos pocos a una necesidad de muchos. Automóviles, furgonetas, autobuses, camiones, motocicletas, ciclomotores y otro tipo de vehículos motorizados de dos o tres ruedas pueblan ahora nuestras calles. Actualmente, en algunos países de ingresos altos hay una media de un coche por cada dos o tres habitantes. Además, la popularidad del automóvil está aumentando en países donde otros vehículos motorizados, como las motocicletas, constituyen el principal medio de transporte. Los distintos tipos de vehículos de motor suelen compartir la vía pública con peatones, animales y bicicletas, y los accidentes, al igual que los traumatismos, son frecuentes. Lo que le ocurrió a Bridget Driscoll en 1896 ha vuelto a suceder, pese a la grave advertencia del funcionario encargado de la investigación. De hecho ha ocurrido decenas de millones de veces.
La popularidad de los vehículos de motor ha aumentado de forma progresiva porque ofrecen ventajas irresistibles. Gracias a ellos se han abierto nuevos campos de experiencia y oportunidades a personas que en otro tiempo raramente viajaban más allá de sus comunidades. Al posibilitar el transporte rápido y eficaz de personas y mercancías, los vehículos de motor han servido de apoyo al desarrollo social y económico. Sin embargo, estos logros no han se han producido sin costos, en particular para la salud humana. Además de los millones de víctimas mortales y de los traumatismos que causan anualmente los accidentes, el transporte motorizado contribuye a la morbilidad respiratoria y pulmonar debido a las emisiones de gases, desalienta el ejercicio físico, contribuyendo a la obesidad y a otros problemas de salud, y, en algunos lugares, perturba la concentración y el sueño debido al ruido que genera. Las medidas destinadas a reducir el número de muertes y discapacidad que se producen en las carreteras de todo el mundo también pueden beneficiar la salud de otras maneras. Por ejemplo, si las carreteras fueran más seguras para los peatones y los ciclistas, la gente podría animarse a realizar ejercicio físico con más regularidad.
Se estima que en 2002 los accidentes de tráfico se cobra-ron 1,18 millones de vidas y causaron traumatismos a unos 20 a 50 millones de personas más. Millones de personas estuvieron hospitalizadas durante días, semanas o meses, y posiblemente 5 millones quedaron discapacitadas de por vida. Si la tendencia actual se mantiene, en 2020 el número anual de muertes y discapacidades por accidentes de tráfico habrá aumentado en más del 60%, convirtiéndose en el tercer factor más importante de la lista de la OMS de los principales factores que contribuyen a la carga mundial de morbilidad y traumatismos. En 1990 los accidentes de tráfico ocupaban el noveno lugar de esa lista.
| Los 10 Factores principales que contribuyen a la carga mundial de morbilidad* | |||
| 1990 | 2020 | ||
| Enfermedad o traumatismo | Enfermedad o traumatismo | ||
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1 | Infecciones de las vías respiratorias inferiores |
1 | Cardiopatía isquémica |
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2 | Enfermedades diarreicas |
2 | Depresión unipolar grave |
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3 | Trastornos perinatales |
3 | Traumatismos por accidentes de tráfico |
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4 | Depresión unipolar grave |
4 | Enfermedades cerebrovasculares |
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5 | Cardiopatía isquémica |
5 | Enfermedad pulmonar obstructiva crónica |
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6
| Enfermedades cerebrovasculares |
6
| Infecciones de las vías respiratorias inferiores |
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7
| Tuberculosis |
7
| Tuberculosis |
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8
| Sarampión |
8
| Guerras |
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9
| Traumatismos por accidentes de tráfico |
9
| Enfermedades diarreicas |
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10
| Anomalías congénitas |
10
| VIH |
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* En epidemiología se utiliza como medida de la carga
de morbilidad una estimación de los AVAD
Fuente: Murray CJL, Lopez AD, eds. The global burden of disease: a comprehensive assessment of mortality and disability from diseases, injuries, and risk factors in 1990 and projected to 2020. Boston, Harvard University Press, 1996 |
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Los países difieren en el uso de la vía pública y en las circunstancias en que se producen los traumatismos por accidentes de tráfico
En la mayoría de los países de ingresos altos, los automóviles constituyen el grueso del tráfico rodado. En los países de ingresos bajos y medios, son más frecuentes los peatones, los ciclistas, los motociclistas y los conductores de ciclomotores. En estos países también son comunes los medios de transporte público como furgonetas de pasajeros, minibuses, autobuses y ciclomotores de dos o tres ruedas. En algunos de esos vehículos, los pasajeros viajan de pie o sentados en lugares que no han sido diseñados teniendo presente medida alguna de seguridad.
Estas diferencias en el uso de la vía pública tienen efectos importantes en la frecuencia de los traumatismos entre los distintos tipos de usuarios de la misma. En algunos países, los conductores y pasajeros de automóviles representan más del 70% de las víctimas mortales de accidentes de tráfico. En otros constituyen una minoría, mientras que la gran mayoría de las víctimas mortales o de traumatismos son peatones, conductores y pasajeros de ciclos de dos ruedas, y personas que viajan en transporte público. Todo esto tiene importantes consecuencias a la hora de planificar las medidas de prevención.
Los países no despliegan los mismos esfuerzos para prevenir accidentes y reducir los daños que éstos ocasionan
En términos generales, la riqueza de los países de ingresos altos no sólo se refleja en un mayor número de automóviles por habitante, sino también en más kilómetros de carretera. Además, estos países invierten más dinero en el diseño y la construcción de carreteras seguras, y en otras medidas destinadas a prevenir los accidentes de tráfico y el daño que ocasionan. En otros países, muchas de las carreteras no están construidas para soportar los distintos tipos de tráfico y las diferentes velocidades a las que circulan los vehículos de motor que transitan por ellas. Peatones y conductores de bicicletas, motocicletas y ciclomotores, así como de otros ciclos no motorizados de dos o tres ruedas tienen que abrirse camino y competir con automóviles, furgonetas de pasajeros, minibuses, autobuses y camiones. A menudo, no hay aceras ni pasos seguros de peatones, aun cuando éstos constituyan la mayoría de los usuarios de la vía. Además, se invierte menos esfuerzo en materia de leyes y en medidas para su cumplimiento que garanticen un uso seguro de las carreteras, en la prestación de primeros auxilios en el lugar del accidente y en la prestación posterior de atención médica y rehabilitación adecuadas.
Los países de ingresos bajos y medianos sobrellevan un porcentaje desproporcionado de la carga total de traumatismos por accidentes de tráfico
En 2002 la tasa mundial de mortalidad por traumatismos resultantes de accidentes de tráfico fue de 19,0 por cada 100 000 habitantes. Fue inferior en los países de ingresos altos (12,6) y superior en los de ingresos bajos a medianos (20,2). Las tasas más bajas se registraron en los países de Europa de ingresos altos, con una media de 11,0 y de tan sólo el 5,4 en el Reino Unido, mientras que las tasas de mortalidad más altas se registraron en los países de ingresos bajos y medianos de África y de la Región del Mediterráneo Oriental, con una media de 28,3 y de 26,3 por cada 100 000 habitantes, respectivamente. En 2002 los países de ingresos bajos y medianos representaban el 90% de todos los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) perdidos como consecuencia de traumatismos por accidentes de tráfico, lo que significa que el 90% del promedio de años de vida sana perdidos por muerte prematura o parcialmente perdidos por discapacidad se debe a los accidentes de tráfico
Si se mantienen las tendencias actuales, para 2020 las cifras anuales de mortalidad y discapacidad por accidentes de tráfico en los países de ingresos altos podrían disminuir hasta un 30%. Esto se deberá en gran medida a su esfuerzo constante para mejorar la seguridad vial. Al mismo tiempo, las cifras anuales de víctimas mortales y discapacitados por accidentes de tráfico podrían aumentar un 60% en todo el mundo. Esto es, las cifras anuales de víctimas mortales y discapacitados habrán aumentado lo suficiente en los países de ingresos bajos y medianos como para absorber el aumento total del 60% mundial, y neutralizar al mismo tiempo a nivel mundial el efecto de la disminución registrada en los países de ingresos altos.
¿Por qué se produce un aumento tan alarmante en los países de ingresos bajos y medianos? Entre las principales razones se encuentra el hecho de que la población de esos países aumenta a mayor velocidad que la de los países con ingresos altos, sus habitantes emigran de las zonas rurales a las urbanas, donde dependen en mayor medida del transporte motorizado, se construyen nuevas carreteras para favorecer el desarrollo económico, y cada vez es mayor el número de personas que puede adquirir un vehículo de motor para circular por esas carreteras. Estos cambios rápidos no siempre se ven acompañados de una mejora en las medidas de seguridad
Peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de ciclomotores
Los peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de ciclomotores gozan de menor protección. Corren un riesgo mucho mayor por kilómetro recorrido que los conductores y pasajeros de automóviles y de vehículos de motor de mayor tamaño. Los expertos en seguridad los llaman usuarios vulnerables de la vía pública. En un estudio realizado en 2003 por el Consejo Europeo de Seguridad Vial se halló que, por cada kilómetro recorrido en una carretera de la Unión Europea, el riesgo de perder la vida en comparación con el de una persona que viaje en automóvil es ocho veces mayor en el caso de un ciclista, nueve veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el de un motociclista. Insistimos: el hecho de que los usuarios más vulnerables de la vía pública representen una proporción tan elevada del tráfico vial es una de las principales razones por las cuales los países de ingresos bajos y medianos sobrellevan un porcentaje tan desproporcionado de la creciente carga de traumatismos por accidentes de tráfico.
Varones
En todos los países, los varones de cualquier edad corren mayor riesgo de resultar heridos en un accidente de tráfico que las mujeres de su misma edad. En la infancia, los varones suelen jugar en vías transitadas y recorrerlas en bicicleta sin pararse a comprobar si pasa algún coche. Además de que normalmente son mayoría entre los propietarios y conductores de los vehículos de motor, los varones adultos tienden más que las mujeres a conducir bajo los efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad o conducir de forma imprudente. En 2002 la tasa mundial de mortalidad por traumatismos resultantes de accidentes de tráfico fue de 19,0 por cada 100 000 habitantes. Esta tasa fue de 27,6 por cada 100 000 varones y de 10,4 por cada 100 000 mujeres. El riesgo de perder la vida en un accidente de tráfico fue tres veces superior entre los hombres que entre las mujeres. A nivel mundial, los adultos de 15 a 44 años de edad representan más del 50% de la totalidad de víctimas mortales de accidentes de tráfico, y aproximadamente tres de cada cuatro de éstas son varones. La pérdida del sostén de la familia por muerte o discapacidad resultante de un accidente de tráfico es un golpe emocional y económico tremendo para muchas familias.
Personas de edad
Las personas de edad pueden estar menos alerta y ser menos ágiles que las demás, y, por consiguiente, ser más propensas a sufrir accidentes de tráfico. Tienen menos capacidad de recuperación, de modo que, cuando sufren un accidente, corren un mayor riesgo de morir o quedar gravemente discapacitadas. Así por ejemplo, en 2002 la tasa de mortalidad por traumatismos por accidentes de tráfico en la Región del Mediterráneo Oriental fue de 26,3 por 100 000 habitantes, y llegó a 116,3 por 100 000 en el caso de los hombres de más de 60 años y al 46,0 por 100 000 en el de las mujeres de la misma edad. Esta situación puede agravarse, porque, según las previsiones, el porcentaje de personas de más de 60 años de edad aumentará en todos los países de aquí al año 2030.
Niños, en especial los pobres
Cada año, más de 180 000 menores de 15 años de edad pierden la vida en accidentes de tráfico, y cientos de miles quedan discapacitados de por vida. En 2002, de todas las víctimas mortales infantiles, el 96% procedía de países de ingresos bajos a medianos. En todos los países, los niños de los barrios urbanos pobres corren riesgos particularmente graves. Ya sea a pie o en bicicleta, utilizan la vía pública como lugar de recreo porque no tienen muchos otros lugares donde jugar. Los niños son más pequeños y menos visibles que los adultos, por lo que con frecuencia son atropellados por vehículos de motor. Cuando un niño pobre resulta herido, la atención médica que recibe no suele ser la mejor de que dispone el país. En consecuencia, los traumatismos del niño tienen mayor probabilidad de acabar en muerte o discapacidad.
Si bien las principales víctimas son las personas que pierden la vida o quedan discapacitadas, éstas no son ni mucho menos las únicas víctimas de los accidentes de tráfico. Cada persona que muere o queda discapacitada forma parte de una red de familiares, amigos, vecinos, empleadores, compañeros de trabajo, profesores o compañeros de clase. Los más cercanos a los heridos pueden sufrir a corto o largo plazo efectos físicos, psicológicos y sociales perjudiciales para su salud. Todas las personas del entorno de la víctima pueden verse afectadas en mayor o menor grado.
Se estima que en la actualidad existen en el mundo aproximadamente 100 millones de familias que deben afrontar la muerte o la discapacidad de algún familiar herido en un accidente de tráfico recientemente o en el pasado. Estas personas han de hacer frente al dolor de la muerte o a los cuidados que requiere un discapacitado. Además, a menudo disminuyen sus ingresos, aumentan sus gastos, y tienen que lidiar con la policía, los tribunales, las compañías de seguros, los sistemas médicos y otras cuestiones burocráticas. Sufren estrés emocional y económico, lo que a veces les conduce a la depresión, y de ahí a dolencias físicas e incluso al suicidio. Muchas familias empobrecen, y muchos niños quedan huérfanos como consecuencia de accidentes de tráfico.
Según estimaciones moderadas, el costo mundial de los traumatismos por accidentes de tráfico asciende aproximadamente a US$ 520 000 millones anuales. En los países de ingresos bajos y medios, este costo es de US$ 65 000 millones. (Aunque algunos expertos en seguridad vial opinan que estas estimaciones son demasiado bajas, no hay datos suficientes que permitan realizar estimaciones precisas con las que todo el mundo esté de acuerdo). El porcentaje que se atribuye a los países de ingresos altos es mucho mayor porque son mucho más ricos. En ellos, por cada caso de traumatismo resultante de un accidente de tráfico, se destina mucho más dinero a intervenciones de emergencia, atención médica y rehabilitación, procedimientos judiciales, indemnizaciones de las compañías de seguros y pensiones por discapacidad. Se estima que, en conjunto, los traumatismos por accidentes de tráfico cuestan, como promedio, a los países de ingresos altos un 2% de su producto interior bruto (PIB), y a los países de ingresos bajos y medianos entre un 1% y un 2% de su PIB. Los US$ 65 000 millones a que asciende el costo anual total combinado es más de lo que reciben los países en desarrollo en ayuda para el desarrollo.
Factores que influyen en la exposición al tráfico rodado
Factores de riesgo que influyen en que se sufra un accidente
Factores de riesgo que influyen en la gravedad de un accidente
Factores de riesgo que influyen en los efectos de los traumatismos sufridos como consecuencia de un accidente de tráfico
Mejorar la seguridad vial implica determinar qué factores de riesgo (véase el recuadro) contribuyen a que se produzcan accidentes y traumatismos, para determinar después las intervenciones que permitan reducir los riesgos asociados a esos factores. Los riesgos y las intervenciones se han clasificado en cuatro categorías generales: la primera se refiere a la exposición del individuo al tráfico rodado, y las otras tres a la fase previa al accidente, al accidente y a la fase posterior al accidente. A continuación figuran algunas de las intervenciones conocidas que permiten reducir los riesgos de accidentes y traumatismos en cada uno de esos niveles.
Reducir la exposición al tráfico rodado
Reducir la frecuencia de los accidentes
Reducir los daños ocasionados cuando se produce un accidente
Reducir los daños tras un impacto
Los países de ingresos altos fueron los primeros en motorizarse, y en la actualidad poseen los niveles más elevados de motorización. Es decir, tienen el mayor número de vehículos de motor y el mayor número de kilómetros de carretera por habitante, y su población recorre las mayores distancias anuales por habitante. Estos países no solamente han disfrutado durante decenios de las ventajas del transporte motorizado, sino que también han podido abordar algunos de sus efectos adversos. Como se ha señalado anteriormente, pese a ser los más motorizados, las tasas de mortalidad por traumatismos por accidentes de tráfico de los países de ingresos altos son muy inferiores a las de los países de ingresos bajos y medios. Finlandia es un ejemplo típico. En los últimos 30 años, el volumen de tráfico rodado ha aumentado un 200%, mientras que el número anual de muertes por accidentes de tráfico ha disminuido un 50% en ese país. Se prevé que en los próximos años su seguridad vial seguirá mejorando hasta alcanzar mínimos sin precedentes. Otros países como Australia, Suecia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos se encuentran en una situación similar.
Entretanto, aunque la motorización a gran escala llegó con posterioridad a la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos, en muchos de ellos se han aplicado medidas de seguridad vial que permiten solucionar sus problemas de tráfico. En Malasia, el número de accidentes y traumatismos se ha reducido gracias a la construcción de autopistas especialmente diseñadas y reservadas para motocicletas y ciclomotores y a la obligación de utilizar las luces de posición durante el día. En Ghana se han evitado muchos traumatismos por accidentes de tráfico mediante la introducción de bandas sonoras, badenes y otras medidas destinadas a moderar la circulación en las vías donde el tránsito de peatones es habitual. En Bogotá (Colombia) se ha reducido la tasa de accidentes de autobús mediante la introducción de carrilesbus y de pasos de peatones adecuados en las paradas de autobús.
Incluso en los países donde en la actualidad las tasas anuales de mortalidad son inferiores a 6,0 por 100 000 habitantes, los expertos en seguridad vial están estableciendo objetivos de tasas inferiores para años venideros. Son conscientes de que en sus países a menudo no se aplican medidas de seguridad de conocida eficacia, y, por tanto, todavía hay posibilidades de mejora. Por ejemplo, podría realizarse un mayor esfuerzo con el fin de aumentar el uso del cinturón de seguridad o combatir la conducción bajo los efectos del alcohol. Además, podrían adoptarse decisiones relativas a la modificación de la parte delantera de los vehículos de motor y de otras partes de éstos, que permitieran proteger a los usuarios más vulnerables de la vía, así como otras medidas destinadas a reducir los límites de velocidad y a asegurar su cumplimiento. Anualmente, sólo se invierten en el mundo entre US$ 25 millones y US$ 35 millones en la investigación y desarrollo de cuestiones relacionadas con la salud en materia de seguridad vial, mientras que la investigación y desarrollo de medios para combatir enfermedades menos perjudiciales atrae cientos de millones de dólares. Nadie podría negar que esas enfermedades merecen toda la atención que puedan obtener; no obstante, vale la pena señalar los escasos fondos que se emplean en la seguridad vial, aun cuando los traumatismos por accidentes de tráfico sean una de las principales causas de muerte y, según los pronósticos, vayan a aumentar considerablemente en los próximos años.
Perspectiva cero
En 1997, el Parlamento de Suecia adoptó por primera vez una decidida política de seguridad vial, Perspectiva cero, basada en cuatro principios:
Ética: La vida y la salud humanas son lo primor-dial, y tienen prioridad sobre la movilidad y otros objetivos del sistema de tráfico rodado.
Responsabilidad: Las entidades y autoridades responsables del sistema de tráfico rodado comparten la responsabilidad con los usuarios del sistema.
Seguridad: Los seres humanos cometen errores; por consiguiente, el sistema de tráfico rodado debe tener eso en cuenta para reducir al mínimo la posibilidad de que se produzcan y el daño que pueda derivarse de ellos.
Mecanismos de cambio: Las entidades y las autoridades responsables del sistema de tráfico rodado deben hacer todo lo posible para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Deben cooperar con los usuarios de las carreteras, y ambas partes deben estar dispuestas a cambiar para lograr el objetivo de seguridad deseado.
Otros han seguido el ejemplo sueco. Perspectiva cero constituye un modelo adecuado para muchos países
Históricamente, los promotores de la seguridad vial han tenido que hacer valer sus argumentos frente a quienes sostienen que la seguridad vial sale demasiado cara a los países. Sin embargo, los hechos apuntan a lo contrario. En los países de ingresos altos, el dinero empleado en mejorar la seguridad de las carreteras ha demostrado ser una excelente inversión que aporta una rentabilidad financiera anual situada entre el 9% y el 22%. Esto es, el gasto en seguridad vial se ha visto más que compensado por el ahorro en el costo de los traumatismos por accidentes de tráfico. Gracias a la seguridad vial se han logrado beneficios financieros netos. Por consiguiente, los países mal pueden permitirse no mejorar la seguridad de sus carreteras por razones puramente financieras porque las vidas humanas son demasiado valiosas para dejar que se pierdan
Al comparar los logros de distintos países, los expertos en seguridad vial han concluido que lo que mejor funciona es la adopción de un enfoque científico, amplio y sistemático, coordinado por un organismo que haya recibido un mandato claro de la administración nacional. Ese organismo deberá estar dotado de profesionales y ser independiente de los organismos encargados de la construcción de carreteras o de cualquier otra entidad con la que pueda haber conflicto de intereses porque no está dedicada exclusivamente a promover la salud pública mediante la seguridad vial, sino también a cuestiones como la movilidad u otros objetivos que puedan entrar en conflicto con la seguridad.
Aunque el organismo de seguridad vial sea quien deba coordinar todas las actividades, muchos otros grupos también deben contribuir; entre éstos:
Además del organismo encargado de la seguridad vial, se recomienda que un instituto de investigación especializado realice actividades de investigación y desarrollo independientes, y proporcione orientación y asesoramiento al organismo de seguridad vial.
La adopción de un enfoque científico comporta lo siguiente:
Si bien el enfoque científico implica la realización de observaciones y experimentos rigurosos por parte de científicos cualificados, los mejores resultados se obtienen si se cuenta con la participación de un gran número de los distintos grupos mencionados. Todos ellos pueden contribuir valiosamente, planteando cuestiones concretas sobre seguridad vial y ayudando a establecer prioridades y a obtener apoyo para el estudio y la aplicación de medidas de seguridad vial.
Todos los gobiernos tienen limitaciones financieras. Cuando asignan los créditos presupuestarios, deben decidir cuáles de las distintas necesidades que compiten entre sí son prioritarias. A la hora de planificar sus programas, han de decidir cómo hacer un uso óptimo del presupuesto asignado a cada uno de ellos. La adopción de un enfoque científico de seguridad vial puede ayudar a los gobiernos a elaborar planes de acción que permitan fijar objetivos inmediatos y a largo plazo; establecer presupuestos, localizar recursos y programar sus actuaciones; y hacer ajustes cuando sea necesario. Con un buen plan de acción, hasta los países con los ingresos más bajos pueden mejorar su seguridad vial de forma gradual, realizando año tras año pequeñas mejoras asequibles, que al cabo de varios años supongan un avance significativo
Qué pueden hacer los gobiernos
Desarrollo institucional
Políticas, legislación y cumplimiento de ésta
Qué puede hacer el sector sanitario
Qué pueden hacer los fabricantes de vehículos
Qué pueden hacer los donantes
Qué puede hacer la comunidad, la sociedad civil y la población
Actuar de modo responsable:
En 2001, la OMS organizó una reunión de expertos en seguridad vial procedentes de todas las regiones del mundo. Éstos elaboraron la Estrategia Quinquenal de la OMS para la Prevención de los Traumatismos por Accidentes de Tránsito. En la estrategia se definen brevemente tres objetivos:
Desde entonces, la OMS ha participado en una serie de programas de colaboración destinados a promover esos objetivos en determinados países de ingresos bajos y medianos. Con ocasión del Día Mundial de la Salud 2004 se presentará públicamente el Informe mundial sobre prevención de los traumatismos por accidentes de tránsito. Este informe ha sido patrocinado conjuntamente por la OMS y el Banco Mundial, y cuenta con aportaciones de más de 100 expertos en materia de salud, transporte, educación, ingeniería, cumplimiento de la ley y sociedad civil de todos los continentes. El informe presenta información detallada sobre la magnitud, los factores de riesgo y la prevención de los traumatismos por accidentes de tráfico. Parte de esa información se ha utilizado en la elaboración de este folleto. El informe concluye con recomendaciones para que todos los gobiernos nacionales las sometan a estudio.
El lema del Día Mundial de la Salud 2004 es La seguridad vial no es accidental. Mejorar la seguridad vial exige el esfuerzo expreso de los gobiernos y de sus numerosos colaboradores.
Si en el pasado la seguridad vial no ha sido combatida con un enfoque integral, es muy posible que se deba a dos razones. En primer lugar, la gente adopta una actitud fatalista. Dado que muchos de los riesgos asociados a los accidentes de tráfico dependen enteramente de nosotros, la mayoría de los accidentes y traumatismos son prevenibles y, por lo tanto, no son del todo accidentales. En segundo lugar, la gente no es plenamente consciente del gran daño que ocasionan los accidentes de tráfico. Tampoco se da cuenta de que muchos accidentes pueden evitarse y de que pueden reducirse las consecuencias adversas para la salud que ocasionan otros tantos. El costo de la seguridad vial puede financiarse mediante el ahorro derivado de la prevención de accidentes y traumatismos.
El lema del Día Mundial de la Salud 2004 nos recuerda que los seres humanos son muy eficaces a la hora de resolver problemas cuando se lo proponen. Podemos sensibilizar a la población y presionar para que se tomen medidas. El Día Mundial de la Salud 2004 es una oportunidad para que usted y sus compañeros participen en estas dos áreas al nivel que más les interese.
En el documento Planificación de actividades para el Día Mundial de la Salud 2004: carpeta de material para organizadores se esbozan algunas ideas para la organización de eventos que usted y su organización pueden celebrar si lo estiman oportuno. Éste y otro material conexo está disponible en la Oficina Regional de la OMS de su zona o a través de:
Oficial de Enlace para el Día Mundial de la Salud 2004
Departamento de Prevención de los Traumatismos y la Violencia
Organización Mundial de la Salud
20 Avenue Appia
CH-1211 Ginebra 27 Suiza
Teléfono: +41 22 791 4547
Fax: +41 22 791 4332
e-mail: traffic@who.int
www.who.int/world-health-day/es
¿Por qué se produce un aumento tan alarmante en los países de ingresos bajos y medianos? Entre las principales razones se encuentra el hecho de que la población de esos países aumenta a mayor velocidad que la de los países con ingresos altos, sus habitantes emigran de las zonas rurales a las urbanas, donde dependen en mayor medida del transporte motorizado, se construyen nuevas carreteras para favorecer el desarrollo económico, y cada vez es mayor el número de personas que puede adquirir un vehículo de motor para circular por esas carreteras. Estos cambios rápidos no siempre se ven acompañados de una mejora en las medidas de seguridad
Peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de ciclomotores
Los peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de ciclomotores gozan de menor protección. Corren un riesgo mucho mayor por kilómetro recorrido que los conductores y pasajeros de automóviles y de vehículos de motor de mayor tamaño. Los expertos en seguridad los llaman usuarios vulnerables de la vía pública. En un estudio realizado en 2003 por el Consejo Europeo de Seguridad Vial se halló que, por cada kilómetro recorrido en una carretera de la Unión Europea, el riesgo de perder la vida en comparación con el de una persona que viaje en automóvil es ocho veces mayor en el caso de un ciclista, nueve veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el de un motociclista. Insistimos: el hecho de que los usuarios más vulnerables de la vía pública representen una proporción tan elevada del tráfico vial es una de las principales razones por las cuales los países de ingresos bajos y medianos sobrellevan un porcentaje tan desproporcionado de la creciente carga de traumatismos por accidentes de tráfico.
Varones
En todos los países, los varones de cualquier edad corren mayor riesgo de resultar heridos en un accidente de tráfico que las mujeres de su misma edad. En la infancia, los varones suelen jugar en vías transitadas y recorrerlas en bicicleta sin pararse a comprobar si pasa algún coche. Además de que normalmente son mayoría entre los propietarios y conductores de los vehículos de motor, los varones adultos tienden más que las mujeres a conducir bajo los efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad o conducir de forma imprudente. En 2002 la tasa mundial de mortalidad por traumatismos resultantes de accidentes de tráfico fue de 19,0 por cada 100 000 habitantes. Esta tasa fue de 27,6 por cada 100 000 varones y de 10,4 por cada 100 000 mujeres. El riesgo de perder la vida en un accidente de tráfico fue tres veces superior entre los hombres que entre las mujeres. A nivel mundial, los adultos de 15 a 44 años de edad representan más del 50% de la totalidad de víctimas mortales de accidentes de tráfico, y aproximadamente tres de cada cuatro de éstas son varones. La pérdida del sostén de la familia por muerte o discapacidad resultante de un accidente de tráfico es un golpe emocional y económico tremendo para muchas familias.
Personas de edad
Las personas de edad pueden estar menos alerta y ser menos ágiles que las demás, y, por consiguiente, ser más propensas a sufrir accidentes de tráfico. Tienen menos capacidad de recuperación, de modo que, cuando sufren un accidente, corren un mayor riesgo de morir o quedar gravemente discapacitadas. Así por ejemplo, en 2002 la tasa de mortalidad por traumatismos por accidentes de tráfico en la Región del Mediterráneo Oriental fue de 26,3 por 100 000 habitantes, y llegó a 116,3 por 100 000 en el caso de los hombres de más de 60 años y al 46,0 por 100 000 en el de las mujeres de la misma edad. Esta situación puede agravarse, porque, según las previsiones, el porcentaje de personas de más de 60 años de edad aumentará en todos los países de aquí al año 2030.
Niños, en especial los pobres
Cada año, más de 180 000 menores de 15 años de edad pierden la vida en accidentes de tráfico, y cientos de miles quedan discapacitados de por vida. En 2002, de todas las víctimas mortales infantiles, el 96% procedía de países de ingresos bajos a medianos. En todos los países, los niños de los barrios urbanos pobres corren riesgos particularmente graves. Ya sea a pie o en bicicleta, utilizan la vía pública como lugar de recreo porque no tienen muchos otros lugares donde jugar. Los niños son más pequeños y menos visibles que los adultos, por lo que con frecuencia son atropellados por vehículos de motor. Cuando un niño pobre resulta herido, la atención médica que recibe no suele ser la mejor de que dispone el país. En consecuencia, los traumatismos del niño tienen mayor probabilidad de acabar en muerte o discapacidad.
Si bien las principales víctimas son las personas que pierden la vida o quedan discapacitadas, éstas no son ni mucho menos las únicas víctimas de los accidentes de tráfico. Cada persona que muere o queda discapacitada forma parte de una red de familiares, amigos, vecinos, empleadores, compañeros de trabajo, profesores o compañeros de clase. Los más cercanos a los heridos pueden sufrir a corto o largo plazo efectos físicos, psicológicos y sociales perjudiciales para su salud. Todas las personas del entorno de la víctima pueden verse afectadas en mayor o menor grado.
Se estima que en la actualidad existen en el mundo aproximadamente 100 millones de familias que deben afrontar la muerte o la discapacidad de algún familiar herido en un accidente de tráfico recientemente o en el pasado. Estas personas han de hacer frente al dolor de la muerte o a los cuidados que requiere un discapacitado. Además, a menudo disminuyen sus ingresos, aumentan sus gastos, y tienen que lidiar con la policía, los tribunales, las compañías de seguros, los sistemas médicos y otras cuestiones burocráticas. Sufren estrés emocional y económico, lo que a veces les conduce a la depresión, y de ahí a dolencias físicas e incluso al suicidio. Muchas familias empobrecen, y muchos niños quedan huérfanos como consecuencia de accidentes de tráfico.
Según estimaciones moderadas, el costo mundial de los traumatismos por accidentes de tráfico asciende aproximadamente a US$ 520 000 millones anuales. En los países de ingresos bajos y medios, este costo es de US$ 65 000 millones. (Aunque algunos expertos en seguridad vial opinan que estas estimaciones son demasiado bajas, no hay datos suficientes que permitan realizar estimaciones precisas con las que todo el mundo esté de acuerdo). El porcentaje que se atribuye a los países de ingresos altos es mucho mayor porque son mucho más ricos. En ellos, por cada caso de traumatismo resultante de un accidente de tráfico, se destina mucho más dinero a intervenciones de emergencia, atención médica y rehabilitación, procedimientos judiciales, indemnizaciones de las compañías de seguros y pensiones por discapacidad. Se estima que, en conjunto, los traumatismos por accidentes de tráfico cuestan, como promedio, a los países de ingresos altos un 2% de su producto interior bruto (PIB), y a los países de ingresos bajos y medianos entre un 1% y un 2% de su PIB. Los US$ 65 000 millones a que asciende el costo anual total combinado es más de lo que reciben los países en desarrollo en ayuda para el desarrollo.
Factores que influyen en la exposición al tráfico rodado
Factores de riesgo que influyen en que se sufra un accidente
Factores de riesgo que influyen en la gravedad de un accidente
Factores de riesgo que influyen en los efectos de los traumatismos sufridos como consecuencia de un accidente de tráfico
Mejorar la seguridad vial implica determinar qué factores de riesgo (véase el recuadro) contribuyen a que se produzcan accidentes y traumatismos, para determinar después las intervenciones que permitan reducir los riesgos asociados a esos factores. Los riesgos y las intervenciones se han clasificado en cuatro categorías generales: la primera se refiere a la exposición del individuo al tráfico rodado, y las otras tres a la fase previa al accidente, al accidente y a la fase posterior al accidente. A continuación figuran algunas de las intervenciones conocidas que permiten reducir los riesgos de accidentes y traumatismos en cada uno de esos niveles.
Reducir la exposición al tráfico rodado
Reducir la frecuencia de los accidentes
Reducir los daños ocasionados cuando se produce un accidente
Reducir los daños tras un impacto
Los países de ingresos altos fueron los primeros en motorizarse, y en la actualidad poseen los niveles más elevados de motorización. Es decir, tienen el mayor número de vehículos de motor y el mayor número de kilómetros de carretera por habitante, y su población recorre las mayores distancias anuales por habitante. Estos países no solamente han disfrutado durante decenios de las ventajas del transporte motorizado, sino que también han podido abordar algunos de sus efectos adversos. Como se ha señalado anteriormente, pese a ser los más motorizados, las tasas de mortalidad por traumatismos por accidentes de tráfico de los países de ingresos altos son muy inferiores a las de los países de ingresos bajos y medios. Finlandia es un ejemplo típico. En los últimos 30 años, el volumen de tráfico rodado ha aumentado un 200%, mientras que el número anual de muertes por accidentes de tráfico ha disminuido un 50% en ese país. Se prevé que en los próximos años su seguridad vial seguirá mejorando hasta alcanzar mínimos sin precedentes. Otros países como Australia, Suecia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos se encuentran en una situación similar.
Entretanto, aunque la motorización a gran escala llegó con posterioridad a la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos, en muchos de ellos se han aplicado medidas de seguridad vial que permiten solucionar sus problemas de tráfico. En Malasia, el número de accidentes y traumatismos se ha reducido gracias a la construcción de autopistas especialmente diseñadas y reservadas para motocicletas y ciclomotores y a la obligación de utilizar las luces de posición durante el día. En Ghana se han evitado muchos traumatismos por accidentes de tráfico mediante la introducción de bandas sonoras, badenes y otras medidas destinadas a moderar la circulación en las vías donde el tránsito de peatones es habitual. En Bogotá (Colombia) se ha reducido la tasa de accidentes de autobús mediante la introducción de carrilesbus y de pasos de peatones adecuados en las paradas de autobús.
Incluso en los países donde en la actualidad las tasas anuales de mortalidad son inferiores a 6,0 por 100 000 habitantes, los expertos en seguridad vial están estableciendo objetivos de tasas inferiores para años venideros. Son conscientes de que en sus países a menudo no se aplican medidas de seguridad de conocida eficacia, y, por tanto, todavía hay posibilidades de mejora. Por ejemplo, podría realizarse un mayor esfuerzo con el fin de aumentar el uso del cinturón de seguridad o combatir la conducción bajo los efectos del alcohol. Además, podrían adoptarse decisiones relativas a la modificación de la parte delantera de los vehículos de motor y de otras partes de éstos, que permitieran proteger a los usuarios más vulnerables de la vía, así como otras medidas destinadas a reducir los límites de velocidad y a asegurar su cumplimiento. Anualmente, sólo se invierten en el mundo entre US$ 25 millones y US$ 35 millones en la investigación y desarrollo de cuestiones relacionadas con la salud en materia de seguridad vial, mientras que la investigación y desarrollo de medios para combatir enfermedades menos perjudiciales atrae cientos de millones de dólares. Nadie podría negar que esas enfermedades merecen toda la atención que puedan obtener; no obstante, vale la pena señalar los escasos fondos que se emplean en la seguridad vial, aun cuando los traumatismos por accidentes de tráfico sean una de las principales causas de muerte y, según los pronósticos, vayan a aumentar considerablemente en los próximos años.
Perspectiva cero
En 1997, el Parlamento de Suecia adoptó por primera vez una decidida política de seguridad vial, Perspectiva cero, basada en cuatro principios:
Ética: La vida y la salud humanas son lo primor-dial, y tienen prioridad sobre la movilidad y otros objetivos del sistema de tráfico rodado.
Responsabilidad: Las entidades y autoridades responsables del sistema de tráfico rodado comparten la responsabilidad con los usuarios del sistema.
Seguridad: Los seres humanos cometen errores; por consiguiente, el sistema de tráfico rodado debe tener eso en cuenta para reducir al mínimo la posibilidad de que se produzcan y el daño que pueda derivarse de ellos.
Mecanismos de cambio: Las entidades y las autoridades responsables del sistema de tráfico rodado deben hacer todo lo posible para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Deben cooperar con los usuarios de las carreteras, y ambas partes deben estar dispuestas a cambiar para lograr el objetivo de seguridad deseado.
Otros han seguido el ejemplo sueco. Perspectiva cero constituye un modelo adecuado para muchos países
Históricamente, los promotores de la seguridad vial han tenido que hacer valer sus argumentos frente a quienes sostienen que la seguridad vial sale demasiado cara a los países. Sin embargo, los hechos apuntan a lo contrario. En los países de ingresos altos, el dinero empleado en mejorar la seguridad de las carreteras ha demostrado ser una excelente inversión que aporta una rentabilidad financiera anual situada entre el 9% y el 22%. Esto es, el gasto en seguridad vial se ha visto más que compensado por el ahorro en el costo de los traumatismos por accidentes de tráfico. Gracias a la seguridad vial se han logrado beneficios financieros netos. Por consiguiente, los países mal pueden permitirse no mejorar la seguridad de sus carreteras por razones puramente financieras porque las vidas humanas son demasiado valiosas para dejar que se pierdan
Al comparar los logros de distintos países, los expertos en seguridad vial han concluido que lo que mejor funciona es la adopción de un enfoque científico, amplio y sistemático, coordinado por un organismo que haya recibido un mandato claro de la administración nacional. Ese organismo deberá estar dotado de profesionales y ser independiente de los organismos encargados de la construcción de carreteras o de cualquier otra entidad con la que pueda haber conflicto de intereses porque no está dedicada exclusivamente a promover la salud pública mediante la seguridad vial, sino también a cuestiones como la movilidad u otros objetivos que puedan entrar en conflicto con la seguridad.
Aunque el organismo de seguridad vial sea quien deba coordinar todas las actividades, muchos otros grupos también deben contribuir; entre éstos:
Además del organismo encargado de la seguridad vial, se recomienda que un instituto de investigación especializado realice actividades de investigación y desarrollo independientes, y proporcione orientación y asesoramiento al organismo de seguridad vial.
La adopción de un enfoque científico comporta lo siguiente:
Si bien el enfoque científico implica la realización de observaciones y experimentos rigurosos por parte de científicos cualificados, los mejores resultados se obtienen si se cuenta con la participación de un gran número de los distintos grupos mencionados. Todos ellos pueden contribuir valiosamente, planteando cuestiones concretas sobre seguridad vial y ayudando a establecer prioridades y a obtener apoyo para el estudio y la aplicación de medidas de seguridad vial.
Todos los gobiernos tienen limitaciones financieras. Cuando asignan los créditos presupuestarios, deben decidir cuáles de las distintas necesidades que compiten entre sí son prioritarias. A la hora de planificar sus programas, han de decidir cómo hacer un uso óptimo del presupuesto asignado a cada uno de ellos. La adopción de un enfoque científico de seguridad vial puede ayudar a los gobiernos a elaborar planes de acción que permitan fijar objetivos inmediatos y a largo plazo; establecer presupuestos, localizar recursos y programar sus actuaciones; y hacer ajustes cuando sea necesario. Con un buen plan de acción, hasta los países con los ingresos más bajos pueden mejorar su seguridad vial de forma gradual, realizando año tras año pequeñas mejoras asequibles, que al cabo de varios años supongan un avance significativo
Qué pueden hacer los gobiernos
Desarrollo institucional
Políticas, legislación y cumplimiento de ésta
Qué puede hacer el sector sanitario
Qué pueden hacer los fabricantes de vehículos
Qué pueden hacer los donantes
Qué puede hacer la comunidad, la sociedad civil y la población
Actuar de modo responsable:
En 2001, la OMS organizó una reunión de expertos en seguridad vial procedentes de todas las regiones del mundo. Éstos elaboraron la Estrategia Quinquenal de la OMS para la Prevención de los Traumatismos por Accidentes de Tránsito. En la estrategia se definen brevemente tres objetivos:
Desde entonces, la OMS ha participado en una serie de programas de colaboración destinados a promover esos objetivos en determinados países de ingresos bajos y medianos. Con ocasión del Día Mundial de la Salud 2004 se presentará públicamente el Informe mundial sobre prevención de los traumatismos por accidentes de tránsito. Este informe ha sido patrocinado conjuntamente por la OMS y el Banco Mundial, y cuenta con aportaciones de más de 100 expertos en materia de salud, transporte, educación, ingeniería, cumplimiento de la ley y sociedad civil de todos los continentes. El informe presenta información detallada sobre la magnitud, los factores de riesgo y la prevención de los traumatismos por accidentes de tráfico. Parte de esa información se ha utilizado en la elaboración de este folleto. El informe concluye con recomendaciones para que todos los gobiernos nacionales las sometan a estudio.
El lema del Día Mundial de la Salud 2004 es La seguridad vial no es accidental. Mejorar la seguridad vial exige el esfuerzo expreso de los gobiernos y de sus numerosos colaboradores.
Si en el pasado la seguridad vial no ha sido combatida con un enfoque integral, es muy posible que se deba a dos razones. En primer lugar, la gente adopta una actitud fatalista. Dado que muchos de los riesgos asociados a los accidentes de tráfico dependen enteramente de nosotros, la mayoría de los accidentes y traumatismos son prevenibles y, por lo tanto, no son del todo accidentales. En segundo lugar, la gente no es plenamente consciente del gran daño que ocasionan los accidentes de tráfico. Tampoco se da cuenta de que muchos accidentes pueden evitarse y de que pueden reducirse las consecuencias adversas para la salud que ocasionan otros tantos. El costo de la seguridad vial puede financiarse mediante el ahorro derivado de la prevención de accidentes y traumatismos.
El lema del Día Mundial de la Salud 2004 nos recuerda que los seres humanos son muy eficaces a la hora de resolver problemas cuando se lo proponen. Podemos sensibilizar a la población y presionar para que se tomen medidas. El Día Mundial de la Salud 2004 es una oportunidad para que usted y sus compañeros participen en estas dos áreas al nivel que más les interese.
En el documento Planificación de actividades para el Día Mundial de la Salud 2004: carpeta de material para organizadores se esbozan algunas ideas para la organización de eventos que usted y su organización pueden celebrar si lo estiman oportuno. Éste y otro material conexo está disponible en la Oficina Regional de la OMS de su zona o a través de:
Oficial de Enlace para el Día Mundial de la Salud 2004
Departamento de Prevención de los Traumatismos y la Violencia
Organización Mundial de la Salud
20 Avenue Appia
CH-1211 Ginebra 27 Suiza
Teléfono: +41 22 791 4547
Fax: +41 22 791 4332
e-mail: traffic@who.int
www.who.int/world-health-day/es
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